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Ramón Llull escribió la Lógica nueva en Génova el año 1303, por eso presenta la configuración de las Artes de la fase ternaria, descritas en las etapas del Arte. La lógica luliana es ‘nueva’ porque quiere reglar la corrección no del lenguaje, sino de nuestra comprensión de la realidad, cosa que no deja de ser una pretensión bastante insólita en la historia de la lógica. Pero, si es evidente que para alcanzar tal fin no se puede dejar de utilizar el lenguaje, para Llull era esta una cuestión de ‘segundas intenciones’, imperfectas en tanto que dependen de las ‘primeras intenciones’ del propio entendimiento.

Así, la semántica es secundaria respecto de la epistemología, el lenguaje de la ontología, la lógica de la metafísica. Además, el universo cuyo conocimiento pretende ordenar es de un realismo extremo en Ramón Llull. La segunda distinción empieza, por ejemplo, con: ‘Cuestión es si genus [=género] es ente real. Y respondemos que sí’. Esto quiere decir que de la realidad platónica del concepto de género se derivan todos los otros géneros, del que son una especie de copias pálidas. Incluso la especie recibe su ser del género.

Este planteamiento tiene dos corolarios. El primero es que se presenta la predicación lógica en términos de participación. El segundo es que un concepto se define más por la intención (y a menudo en Llull por su actividad), que por la extensión; es decir, más por lo que es (o hace) que por las cosas a las que se pueda aplicar. Llull define, por ejemplo, la bondad, como ‘aquello por cuya razón lo bueno hace el bien’.

La Lógica nueva está estructurada en siete partes o distinciones, la última de las cuales propone preguntas a propósito de las seis precedentes. La primera distinción trata de la substancia y de las cuestiones del Arte desde su función lógica; la segunda describe los cinco predicables; la tercera presenta los diez predicamentos; la cuarta despliega las ‘cien formas’, que son una herramienta dialéctica luliana que ya aparece en el Árbol de ciencia; la quinta describe el silogismo y las falacias; la sexta es una aplicación de la lógica a las ciencias (teología, filosofía natural y moral, derecho y medicina).

Esta lógica también es nueva porque está construida sobre el Arte, como en el caso de la nueva astronomía, la nueva geometría, la nueva retórica, la nueva metafísica o la nueva física.

Véase: Antoni Bonner, ‘Introducció’ a Ramon Llull, Logica nova, NEORL IV, 1998, pp. xxi-xxii.

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