Combinatoria

Llull, en armonía con la lógica medieval, concibió su Arte como una herramienta para forjar juicios y silogismos. Fue con este propósito que empezó a asignar letras a diversos conceptos del Arte. Después, por medio de combinaciones binarias y ternarias de letras, estableció la relación necesaria entre los términos de un juicio o de un cierto número de juicios. Llull llamó a esta operación ‘fer cambres’ [‘formar compartimentos’]. Todo este mecanismo se encaminaba hacia una finalidad específica: descubrir en cualquier área temática los términos apropiados para formar juicios y silogismos, y de este modo construir razonamientos lógicos mediante una forma de necesidad matemática. Es aquí, en este intento, ingenuo y genial a la vez, de mecanizar y matematizar el conocimiento —una anticipación distante de la lógica simbólica moderna—, donde arraigan los fundamentos del peculiar poder de seducción que ha ejercido el Arte de Llull a través de la historia, desde los tiempos de Nicolás de Cusa a los de Leibniz.