Blaquerna

La forma ‘Blaquerna’, y no ‘Blanquerna’, es la que aparece en los manuscritos más antiguos de la novela y también en los de otras obras que la mencionan. Es solo a partir de mediado siglo xiv que los copistas catalanes empiezan a escribir la forma con la primera -n- añadida, más eufónica, que ha persistido hasta los tiempos modernos; con toda probabilidad quisieron relacionar el nombre con el adjetivo ‘blanco’, cuando parece que Llull lo tomó del de un famoso palacio de Constantinopla, el palacio de ‘Blaquernes’. Vid. Badia, Lola, Joan Santanach i Albert Soler, "Ramon Llull no va escriure Blanquerna. Per a una correcta catalogació de la novel·la lul·liana", Estudis Romànics 39 (2017), pp. 355-360.